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Arraial D'Ajuda - Praias

Nos hospedamos practicamente adentro de la Playa de Mucugê, que es vecina de las playas de Pitinga y Parracho. Para llegar, basta seguir la Rua do Mucugê hasta el final y en la bifurcación, escoger Mucugê a la izquierda o las otras dos a la derecha.

La playa de Mucugê queda a poco más de 1000 metros del Centro de Arraial y tiene muy fácil acceso. Se puede bajar en auto y aparcar en la entrada de la playa. Ella es muy tranquila, con mar calmo y durante la mañana, con la marea baja, los corales impiden que las olas lleguen a la arena , formando una grande y tranquila laguna. Es posible alquilar kayakes a R$7,00 por persona para pasear por 40 minutos. Existen diversos bares en la playa, que sirven desde drinks y cervezas hasta comidas completas. Optamos por la Barraca Arapati , que es la primera para quien baja la Rua do Mucugê y la única que posee aparcamiento. Durante toda nuestra estancia fuimos muy bien atendidos por Robinho y Gugu, simpáticos y prestativos. Los precios siguen el patrón de la región, con la cerveza Skol 600ml a R$3,50, tapas de pescado a R$20,00 y moquecas a partir de R$35,00. Posee hamacas, mesas y sillas, parasol y mesas de madera, abajo de techos de piaçava. Un privilegio que merece la pena desfrutar. El clima es amistoso y su dueña es uma simpática chica argentina que vive hace 6 años en Arraial.

Hay un pequeño inconveniente en la playa que son los vendedores ambulantes, que en nuestro caso, porque estamos en baja temporada, estaban desesperados por las bajas ventas y por eso muy insistentes. Es posible comprar de todo en la playa y muchas veces los ambulantes son simpáticos, con comportamiento tipicamente bahiano. Hay que tener cuidado con los tatuadores de henna, que son muy pegajosos e insistentes, además de ofrecer drogas en la caradura. Llegamos al colmo de tener que ser más agresivos con uno de ellos, que no nos dejaba tranquilos. Claramente alcoholizado, se irritó quando dijimos "no" por quinta vez en ese día. Además de que los tatuajes que él ofrecía no tenían la menor calidad visual. Somos tatuados y sabemos lo que hablamos. Ojo! No se ponga muy amigo de los ambulantes, pues son tan sin verguenza que llegan a pedir dinero prestado. Nada en contra la amistad con los nativos, pero si nota que la cosa se descontrola, corte.

Sin embargo estos mismos vendedores nos pueden ser muy útiles para ayudar a mantener el presupuesto controlado, ya que venden bocadillos deliciosos, a precios excelentes. Destacamos aqui el queso coalho en la brasa (con o sin orégano) a 3 unidades por R$5,00, la cocada de horno de la Doña Felicidade a R$3,00 (pruebe las de Cacao y de Piña!) y los bollos de aipim a R$3,00 por unidad, todos muy bien preparados y sabrosos.

Más que eso, es aprovechar el Sol todo el día y apreciar la vista, lindísima.